Llevaba muchos años de experiencia, muchísimas horas de clínica y formación… pero todo eso se quedaba dentro. Sabía ayudar a mis pacientes, pero no sabía cómo llegar a más gente. Y, sobre todo, no tenía ni idea del mundo digital: me frenaba no saber por dónde empezar y el miedo a no estar haciéndolo “como se supone que hay que hacerlo”.
El punto de inflexión fue dejar de esconderme detrás de lo técnico y empezar a mostrarme. Entender que la gente no necesita más información: necesita entenderse. Y que para eso tenía que hablar como soy yo, no como “una fisio perfecta”.
Hoy he creado una comunidad de más de 23.000 personas y, lo más importante, personas que escriben, que preguntan y que se sienten identificadas. He pasado de tener conocimiento a sentir que de verdad estoy llegando y ayudando más allá de la camilla — y con un proyecto por delante.